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Consejos sobre el uso y conservación de biberones

La elección del biberón para tu bebé, en realidad la elección de la tetina, debe ser adecuada a la edad, tamaño, características fisiológicas y y preferencias del bebé.

Una elección correcta conseguirá que el bebé acepte el biberón, y lo que es más importante no afectará al correcto desarrollo maxilar y del paladar, ni a la calidad de la succión.

Normas básicas para los biberones

Aunque pueda parecer una obviedad un biberón debe utilizarse siempre bajo supervisión de un adulto, y debe mantenerse fuera del alcance de los niños todos los componentes que no estén en uso.

  • Comprobar siempre la temperatura del alimento antes de la toma
  • Inspeccionar la tetina cuidadosamente antes de cada uso y tirar de ella en todas las direcciones.
    • Desecharla al primer signo de deterioro o fragilidad.
    • No dejar la tetina en contacto directo con la luz solar u otras fuentes de calor ni dejarla más tiempo del recomendado sumergida en solución esterilizante.
  • No utilizar nunca utilizar las tetinas como chupete.
  • Los biberones deberán estar provistos de una escala de volumen en mililitros: Facilita asegurar que la cantidad de alimento que se le da o prepara al bebé es la adecuada.
  • Exactitud en la proporción : el biberón debe ser preparado ajustando las proporciones de leche y agua a las dosis prescritas por el pediatra o según lo especificado por el fabricante, si no es la adecuada se puede provocar una carga demasiado elevada sobre el riñón del lactante, o se puede estar dando demasiada agua con respecto a la leche.
  • Flujo de alimento correcto: un biberón, sea cual sea su tamaño, material, forma de la tetina, etc. debe asegurar que el flujo de agua, leche o alimento es el adecuado. En ningún caso es recomendable aumentar el tamaño del orificio, ya que con ello, se suprime la sensación de cansancio (necesaria para la saciedad del lactante) y se favorece el desarrollo de malas digestiones, con vómitos y dolores abdominales.
  • Leche sobrante: cuando el niño no agote completamente el contenido del biberón, debe tirarse el sobrante. No debe recalentarse la leche ni dejarla a temperatura ambiente más de unos minutos.

Riesgos de la alimentación con el biberón

  1. Aerofagia: Durante la toma, el biberón debe mantenerse bien inclinado para evitar que el
    bebé ingiera un exceso de aire que podría provocarle fuertes dolores cólicos.
  2. Quemaduras: En ocasiones, sobre todo si se utiliza el microondas, el cuerpo del biberón no se
    calienta, pero el contenido puede estar próximo a la ebullición. Se debe comprobar la
    temperatura de la leche o papilla antes de administrárselo al neonato, para evitar provocarle
    quemaduras.
  3. Problemas afectivos: Nunca se debe privar al bebé de los aspectos afectivos positivos que
    posee la lactancia materna. Por ello, es importante que mientras se da el biberón, se potencie
    con palabras, besos o caricias la relación afectiva de los padres con el recién nacido.
  4. Desprendimiento de materiales: Ante las altas temperaturas a las que se ve sometido el
    biberón, podría producirse el desprendimiento de materiales, que podrían obstruir las vías
    respiratorias o la migración de productos tóxicos. La elección de productos de calidad, garantiza
    la seguridad en este sentido.
  5. Ahogo por flujo excesivo de alimento.
  6. La succión continua y prolongada de fluidos puede causar caries.

Conservación e higiene del biberón

El organismo del lactante tiene una débil capacidad antigénica, por lo que una infección (tipo gastroenteritis) puede tener consecuencias muy graves para el bebé, de ahí que la limpieza del biberón sea fundamental.

«Limpiar» un biberón puede ser algo muy subjetivo, por tanto, es conveniente dar unas recomendaciones con el fin de fijar una rutina que se realice siempre de la misma manera, de forma que el resultado sea óptimo y garantice la asepsia de los materiales del biberón.

Cuando se pasa a la lactancia artificial, sobre todo si es antes de los 4 meses, se pierde el aporte de las defensas inmunitarias que contiene la leche materna, y se incorpora un factor de riesgo, ya que un resto de leche caliente se convierte en un medio de cultivo bacteriano.

Rutina de limpieza del biberón

Hay que tener especial cuidado con el estado de conservación e higiene, esterilizándolos periódicamente y renovándolos cuando sea necesario.

La rutina debe comenzar cuando termina una toma: «Después de cada toma, hay que lavar el biberón con abundante agua caliente, jabón y una escobilla».

  1. Lavar el biberón inmediatamente después de cada toma, ya que la leche es un excelente medio de cultivo para las bacterias.
  2. Lavarse bien las manos con jabón antes de preparar el biberón, y secarlas con una toalla limpia.
  3. Esterilizar para conseguir erradicar la carga microbiana hirviendo o utilizando esterilizadores habituales.
    • Esterilización en frío: permite esterilizar los artículos (biberones, tetinas, roscas, chupetes, mordedores o juguetes) sólo con introducirlos en una cubeta con agua y una solución química (bajo la forma de
      solución o comprimidos).
      El tiempo de esterilización oscila entre media y una hora.
      La solución debe renovarse cada 24 horas para evitar posibles infecciones.
      Los elementos esterilizados, deben aclararse.
    • Esterilización en calor: el agua hirviendo destruye los microorganismos patógenos.
      La esterilización se produce a través del vapor de agua y con una duración de 10 a 20 minutos.
      Se llena previamente con agua el biberón hasta los dos tercios de su volumen, colocándolo boca
      abajo para que el vapor caliente pase con más facilidad.
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